Por ANA LUCIA ORTEGA texto y fotos©
Tras el arranque del año 2026, los húngaros ya hacían cábalas sobre la explosión turística que había experimentado Budapest, una de las joyas más fascinantes de Europa Central, fenómeno que además, se extendía a otras regiones del país.

Skyline de Budapest y el Puente de las Cadenas
El encanto de la ciudad imperial propició un incremento de
turistas extranjeros del 14 por ciento, y en síntesis, 2025 rompió un récord de
visitantes muy cercano a los 20 millones. Según publicó Hungary today,
con respecto a los países miembros de la Unión Europea, Hungría superó a sus
principales competidores, “más del doble de la tasa de crecimiento de Austria,
más de cinco veces la de Croacia y excedió significativamente la expansión
observada en la República Checa.”
En la capital, todo funciona como un reloj. Durante la
noche, el Danubio refleja una fantasía: la imagen onírica del Parlamento
budapestino, de estilo neogótico y el tercero de mayor tamaño del mundo, que
los ciudadanos prefieren llamar Casa de la Nación. Fueron necesarios cuarenta
millones de ladrillos y cuarenta kilos de oro para su ornamentación, y entre la
fachada y los salones interiores se exhiben 252 estatuas. En la Sala de la
Cúpula, una guardia de soldados imperturbables custodia la Sagrada Corona húngara,
y la imagen es imborrable. Sin duda, es una visita imprescindible. Sin embargo,
si decides deambular por las calles, descubrirás otra cara de la ciudad.
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| El edificio del Parlamento se refleja en el Danubio |
Apuntaba Reuters que las desavenencias entre el gobierno central y el ayuntamiento han impedido financiar el urbanismo, lo que se traduce en el desvanecimiento de inversiones necesarias y proyectos ciudadanos. Y como sucede en cualquier metrópoli europea, los apartamentos turísticos se multiplican. “Pagaba 100 euros por una habitación; ahora es el doble y en peores condiciones”, comentaba un estudiante en The Guardian. Actualmente, “el metro cuadrado supera en la actualidad los 3.800 euros en Budapest y en una ciudad de menor dimensión y universitaria como Szeged, ronda los 2.500 euros en contraste con las localidades pequeñas, donde se alcanzan los 1.000 euros.” informó en marzo de este año El País.
El auge de la inmigración en Hungría y el turismo

Panorámica del río Danubio desde el Bastión de los Pescadores
Sin embargo, el país magiar recibe anualmente un alto
volumen de expatriados. El punto de partida fue 2007, tras la incorporación de
Hungría en el espacio Schengen, según informes de la revista El Grand
Continent. El coste de la vida es relativamente asequible en comparación
con otros países de la Unión Europea, y muchos latinoamericanos podrían obtener
un permiso de residencia por trabajo, inversión, visado de estudiante o
reunificación familiar. Desde 2025, además, el número de población asiática ha
crecido notablemente.

El único museo en Europa dedicado al famoso ilusionista y escapista Harry Houdini
Los instagramers, por su parte, dan buena cuenta de
lo que un turista puede hacer en Budapest. La usuaria @inmavalentina_travel
propone ver el atardecer desde el Bastión de los Pescadores, relajarse en los
baños Széchenyi y cruzar el Puente de las Cadenas en ambos sentidos para
contemplar el Parlamento desde distintas perspectivas.
En cuanto a la gastronomía, @borjallego confirma en su
cuenta, los extraordinarios sabores de las sopas con alubias, repollo y carne
ahumada, o los guisos contundentes como el gulash, “la joya de la corona”, que
mezcla carne de red con papas, pimiento, y el toque picante del pimentón. Los
segundos platos combinan carnes con ñoquis al estilo húngaro y, para el postre,
un somlói galuska (bizcocho, nata, nueces, ron y chocolate) o el mákos buba
(bizcochos con amapolas y crema batida) que según Borja es “espectacular”.
También son muy populares los ruin bars, tabernas en
edificios ruinosos y abandonados, cascarones que hoy se han transformado en
espacios alternativos, donde impera la anarquía estética, entre luces, muebles
y objetos de toda clase. Sara Millán, guía oficial en Budapest (@guias.gpt)
recomienda el Szimpla Kert en la calle Kazincy, uno de los más emblemáticos,
aunque hay muchos más en el distrito VII de la ciudad.

Estación inferior del Funicular de la Colina del Castillo de Budapest
Los desafíos de los proyectos europeos en Budapest
Budapest está experimentando innovaciones que podrían
repercutir de forma positiva en los ciudadanos. Uno de los proyectos, impulsado
por la Unión Europea, es “Affordable Housing for All” (AHA Budapest), enfocado
en construir viviendas asequibles y eficientes energéticamente, en propiedad o
en régimen de alquiler. En teoría, en el mes de abril debieron mudarse los
primeros inquilinos, sin embargo, no se ha confirmado que este “hito” según
advirtió European
Urban Initiative, se haya materializado en esa fecha, lo que
apunta a posibles retrasos en la ejecución.
Otro de los proyectos (ya cerrado) que se refleja en la
órbita de la Unión Europea y aparece en Pórtico se trata
de la “Gobernanza gubernativa”, significando la participación
ciudadana en colaboración con la administración local. De ahí se entendería que
los vecinos tienen voz en proponer mejoras para su día a día.

Monumento Zapatos del Danubio a las víctimas judías de la Segunda Guerra Mundial
La agencia capitalina Budapest Enterprise Agency,
impulsa proyectos vinculados a startups y modelos de smart city, en una
línea de transformación urbana progresiva. En este contexto, la metrópoli
avanza hacia una movilidad más sostenible, apoyada en su red de tranvías,
autobuses y metro, ahora reforzada por la digitalización del sistema a través
de la aplicación BudapestGO.
A la vez, las rutas ciclistas se consolidan progresivamente;
un ejemplo claro es la Avenida Andrássy, que se abre paso como eje también para
la movilidad ligera. Recorrer la ciudad en bicicleta con opciones accesibles
como las que ofrecen servicios locales, permite descubrir a otro ritmo,
espacios incluidos en la lista de Patrimonio de la Humanidad desde 1987, como
las orillas del Danubio o el Castillo de Buda.
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| El pájaro Turul del Palacio Real en el cerro del Castillo. Símbolo del patrimonio húngaro |


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