La celebración de las Cruces y Fuegos enciende Los Realejos en Tenerife

Por ANA LUCIA ORTEGA © (texto y fotos)

Es el pueblo más festivo de España con más de 80 celebraciones anuales entre romerías, desfiles y verbenas, que hacen aflorar la genuina alma canaria. 

Las Cruces y Fuegos de Los Realejos es una celebración religiosa para venerar la Cruz de Plata, que se mezcla con demostraciones pirotécnicas de las más impresionantes de Europa. 

Es la Fiesta Mayor de los realejeros que tiene lugar en primavera, celebrando San Isidro Labrador, Patrón de Los Realejos, y la Virgen de la Cabeza. Entre el 2 y 3 de mayo, las Comparsas salen a las calles al anochecer, al son de la tamborada, y dos bandos compiten por ser el mejor, teniendo en cuenta el “enrame de las flores”, la ejecución de los bailes populares y los fuegos. 

Los contendientes son de las calles El Sol y El Medio, y se esmeran en hacer la batucada con el sonido más sonoro y el baile más rumbero. Y al día siguiente, se enfrentan en buena lid, por conseguir el espectáculo pirotécnico más deslumbrante y ostentoso. Las tracas, cohetes y bengalas iluminan el cielo realejero, durante media hora en cada calle, y los vecinos apoyan la exhibición desde las azoteas y las avenidas con clamorosas expresiones de júbilo.

Los fuegos artificiales se lanzan desde distintas zonas del pueblo, creando una fantasía única, que provoca emociones entre la perplejidad y la euforia. La Fiesta es de Interés Turístico Nacional desde 2015 y aspira a ser de Interés Internacional, cuando con total seguridad, muchos turistas desearán vivir esta insólita conmemoración.

El espectáculo se sufraga íntegramente por los vecinos durante todo el año, ya que no reciben subvenciones públicas para el desarrollo del festejo. En años atrás, la financiación provenía de la venta de mantelería bordada artesanal, caballos y cerdos. En la actualidad, se realizan rifas, merchandising, loterías, excursiones, viajes, comidas de grupo, piden dinero de casa en casa y no descartan limosnear por las calles. Además, reciben donativos que envían los realejeros no residentes en el municipio, y que deciden colaborar para aumentar la recaudación. El propósito es recopilar todo lo que sea posible para que las fiestas sean más lucidas cada año. 


Devoción y rivalidad






Mayo es el mes de las flores, y en Los Realejos, calles, puertas y ventanas se acicalan con cruces y arreglos florales de extraordinaria creatividad. La increíble variedad de tamaños y estilos, demuestra el esmero de los vecinos para mostrar la mejor versión de su devoción a la Cruz, un arraigo centenario, que tiene sus raíces en el s. XVII. Las Cruces se engalanan con flores y doseles, incluso se les añaden nombres de familiares, al igual que se adornan las ermitas y capillas.

 “Desde la fundación del municipio, en 1496, Los Realejos ya tienen sus cruces. -explicó el alcalde Adolfo González-. Durante la conquista de la isla de Tenerife por los castellanos, la rendición de los guanches (primeros pobladores de Canarias), se produce en Los Realejos, en la Iglesia de Santiago donde se coloca la primera Cruz de Plata, que se lleva en la procesión el 3 de mayo.”

La cruz como símbolo del poder cristiano, se convirtió en motivo de veneración, sobre todo en el Realejo Alto, donde se levantó la iglesia de Santiago Apóstol, pues tras el dominio castellano se crearon dos emplazamientos diferentes. Este año se cumple el 70 aniversario de la unificación de ambos poblados, el Realejo Alto y el Realejo Bajo, desapareciendo las diferencias que tuvieron durante años, y fomentando una identidad común forjada en sus raíces históricas.

A día de hoy los vecinos suelen abrir las puertas de sus casas, para compartir su júbilo y emociones durante esta singular fiesta canaria. Las casas tradicionales de fachadas ocres, anaranjadas o blancas, protegidas por Patrimonio, conviven con edificios contemporáneos que desentonan, creando un mosaico que delata el tránsito de los años y las huellas de los siglos. 

En la calle del 3 de Mayo, el zaguán de una vivienda nos descubrió una preciosa decoración, y decidimos solicitar el permiso al propietario para hacer fotos. Germán Fuentes nos permitió el acceso y hasta nos invitó a probar dulces y vino, y de la nada, empezaron a llegar otros transeúntes que también fueron agasajados por el dueño del inmueble. Su gesto de generosidad fue auténtico; es la esencia de los realejeros. Germán sigue abriendo sus puertas, y haciendo adornos florales durante las Fiestas de Mayo, como reminiscencia de los años en los que trabajaba en su floristería. 

Los orígenes de la rivalidad

El “pique amistoso” que en la actualidad enfrenta a los vecinos de la calle El Sol y la calle El Medio, tiene su origen en 1770, cuando una arteria estaba habitada por hacendados y personas con fortuna (El Medio) y los más pobres, como campesinos y jornaleros, residían en El Sol. La “guerra” entre ambos consistía en lanzar las tracas más estridentes y los cohetes que desprendían más humareda mientras la Cruz salía en procesión.

Según el anecdotario popular, el enfrentamiento entre ambas calles escaló de forma grotesca, cuando los vecinos de la Calle El Sol irrumpieron con un cañón del Fortín San Fernando, para arremeter contra los tejados de las casas del bando contrario (Calle El Medio) pero afortunadamente, no consta que este hecho haya causado daños a las personas. 

Actualmente el Fortín de San Fernando conserva tres cañones y es visitable. Edificado en 1808, para repeler las embarcaciones piratas y evitar los asaltos a las costas peninsulares españolas, el enclave de esta fortaleza defensiva ofrece una admirable panorámica y desde esa zona se accede a la Rambla de Castro, un área protegida donde crecen dragos canarios (árbol endémico de las islas cuyo nombre alude al Dragón), senderos con abundante vegetación, y la Playa de los Roques, de arena negra, resguardada por formaciones rocosas volcánicas. 

El municipio tinerfeño de Los Realejos no supera los 60 kilómetros cuadrados, y en él residen aproximadamente 38 mil habitantes, cuyo crecimiento demográfico es mayor cada año. La gastronomía es suculenta, a pesar del clima templado. Los turistas que visiten por primera vez esta población, tendrán la oportunidad de degustar las papas arrugadas, que solo se cosechan en 

Canarias, se cuecen con sal y se aderezan con mojo picón verde o rojo. Este será un viaje a una isla de contrastes, mitad verde y mitad desértica, donde la silueta del pico más alto de España, el Teide, domina el paisaje simbolizando el paso del tiempo y la perpetuidad. La fiesta de las Cruces y Fuegos de los Realejos tiene una historia tan entrañable que emociona, donde el “enfrentamiento” entre las calles, no tiene vencedores ni vencidos. Aquí es bienvenido cualquiera, y es una circunstancia que atrae tanto a moradores como a turistas que podrán vivir una experiencia única en esta ciudad isleña.

Referencias gastronómicas

El Rallador – La Cruz Santa

Mesón el Monasterio- Restaurante San Pedro

Agencia info@losrealejos.travel

www.losrealejos.travel

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