La plaza Agustín Lara, del multicultural Barrio de Lavapiés de Madrid, se vio ayer por la tarde teñida de colores, gracias a los asistentes a la Monsoon Holi 2016 (Fiesta de los Monzones), que dispersaron al aire y sobre todo el auditorio congregado, unos 500 kilos de polvos coloreados que podían adquirirse allí mismo.
En la India y en otros países con grandes comunidades hindúes, se celebra la llegada de la Primavera con un festival de orígenes religiosos que tiene lugar cada año al finalizar la estación invernal.
El calificativo con que se conoce esta fiesta es Holi -que proviene de Joliká, nombre de la perversa hermana del rey Hiranyakashipu, figura maléfica de la mitilogía hinduísta- y tradicionalmente, consiste en que los participantes se lanzan polvos de distintos colores directamente sobre el cuerpo y también diluidos en agua.
El colorido brillante de los polvos hace alusión a la alegría por la llegada de la Primavera que trae consigo una explosión de luz y buenas vibraciones. No obstante, la celebración también permite que durante su transcurso, desaparezcan las diferencias sociales entre los seres humanos ya que todos por igual pueden ser rociados con las tinturas y participar del encendido de las hogueras, cuyo significado representa el triunfo del bien sobre el mal.
Se plantea que el uso de los polvos de colores en esta fiesta apunta además a un significado terapéutico, ya que en la India se producen a partir de plantas medicinales (polvos Gulal) que han sido prescritas por los médicos ayurvedas para curar los resfriados y las enfermedades que provocan los cambios atmosféricos.
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